Psicología positiva


La psicología positiva es una rama de la psicología que busca comprender, a través de la investigación, los procesos que subyacen a las fortalezas y las emociones positivas, de ahí que el estudio del bienestar sea tan importante como el estudio de la enfermedad.

El verdadero progreso en la prevención de las enfermedades mentales vendrá cuando seamos capaces de identificar y potenciar aspectos positivos que actúen como barrera contra el desarrollo de futuras enfermedades.

Salovey y Mayer descomponen la inteligencia emocional en cuatro elementos.:

Percepción: y expresión emocional: reconocer de forma consciente nuestras emociones, identificar qué sentimos y ser capaces de darles una etiqueta verbal.

Facilicitación emocional: capacidad para generar sentimientos que faciliten el pensamiento.

Comprensión emocional: integrar lo que sentimiento dentro de nuestro pensamiento y saber considerar la complejidad de los cambios emocionales.

Regulación emocional: dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz.

Experimentar emociones positivas lleva a estados mentales y modos de comportamiento que preparan a las personas para enfrentar con éxito dificultades y adversidades futuras. Cuando se experimentan emociones positivas nuestra actitud mental es expansiva, tolerante y creativa, lo que se traduce en crecimiento y desarrollo personal. Un estado de anímico negativo lleva a adoptar un tipo de pensamiento centrado exclusivamente en el problema con el fin de eliminarlo, dando de lado todo lo demás. Estamos hablando de un pensamiento rígido, limitado, destinado al fracaso.

Las emociones positivas como la seguridad, la esperanza y la confianza nos resultan más útiles en momentos difíciles que cuando la vida es fácil. En épocas de dificultades, comprender y reforzar instituciones positivas, como la democracia, la unión familiar y la libertad de prensa cobran una importancia inmediata.

Las emociones positivas amplían nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales, los hacen más duraderos y aumentan el capital psicológico al que podemos recurrir cuando nos enfrentamos a una amenaza.

La felicidad requiere una inversión por nuestra parte. Cuando nos involucramos en actividades gratificantes, nuestras fortalezas se desarrollan y nos permiten crecer como personas. Por el contrario si caemos en actividades y tareas rutinarias que empobrecen la visión que tenemos de nosotros y lo que nos rodea, caemos un estado de hastío y embotamiento emocional que alimentara el estado de insatisfacción permanente.

Parece haber dos factores que están detrás de la escasa relación entre felicidad y dinero: la adaptación o habituación y la comparación social: nos acostumbramos demasiado rápido al nuevo tren de vida y nos comparamos con personas más afortunadas. El hecho de que las personas nos acostumbremos rápida e inevitablemente a lo bueno y lo acabemos dando por supuesto se conoce como rueda del molino hedonista, e implica que cuando se consigue un objetivo, las expectativas aumentan y para seguir siendo felices necesitamos conseguir un nuevo objetivo, que a su vez quedará superado por uno nuevo. Siempre habrá algo nuevo que conseguir, no relacionado con la búsqueda externa de lo que tenemos, sino con la revelación interna de lo que tenemos.

La existencia de un fenómeno como la resiliencia nos recuerda que el ser humano tiene una importante capacidad para adaptarse, de encontrar sentido y de crecimiento personal ante las experiencias traumáticas más dolorosas. Las personas son mucho más fuertes de lo que la psicología ha venido considerando, y , en cierto sentido se ha subestimado las experiencias traumáticas de resistir y rehacerse.

Las personas somos seres vulnerables, sí, pero también somos increíblemente fuertes. Tenemos una sorprendente capacidad para luchar y sobre ponernos a los duros golpes que nos depara la vida. Ser conscientes de que el crecimiento después de un trauma es posible, abre una puerta de esperanza y optimismo a muchas personas que atraviesan situaciones traumáticas.

Puedes encontrar más información haciendo click en Psicologia Positiva

Martin E.P, Seligman (2011): La autentica felicidad. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial.

Tolle, Eckhart (2001): El poder del Ahora. Madrid: Gaia ediciones.

Vera P, Beatriz (2008):Psicología Positiva. Madrid: Calamar Ediciones.

#psicologíapositiva

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