¿Qué ocurre cuando se termina una relación?


Cuando algo así se nos presenta la vida, no estamos del todo preparados para hacernos a la idea de lo que la ausencia de esta persona puede significar en nuestra vida. (Es una idea similar a lo que es el fin del mundo, sabemos que existe la frontera y que esta posibilidad genera verdadero vértigo, por ello solo se saltará cuando sea la última opción disponible).

La ambivalencia de sentimientos es algo común, por un lado podemos sentir alivio debido a la carga que esta persona generaba en nuestra vida, por otro lado vacío, incluso temor ante afrontar la idea de soledad.

Mencionando cuatro etapas o estadios por los que el amor puede pasar. El primer estadio en una relación romántica, que dependerá de las circunstancias de esa relación particular, de la cultura, de la experiencia romántica-pasional y de la personalidad de cada uno.

El segundo estadio del enamoramiento, se conceptualiza como el deseo intenso por explorar, tocar, relacionarse sexualmente, en donde el fantasear e inquietarse por la posibilidad de ver y escuchar a la persona amada, permite una expansión psicológica incomparable que estimula la sensualidad, (Bacharan y Simonnet, 2005; Yela, 2000). Sánchez, Aragón y Retana Franco (2005) y Young (2000) hacen referencia a la estabilidad dentro de la relación saludable la que implica dos aspectos: a) la consistencia, que se refiere a la percepción de tranquilidad que debe ofrecer cada uno a su pareja; y b) la continuidad, que se refiere al mantenimiento de la relación amorosa a través del tiempo.

La sensación de seguridad que mantengamos con nuestra pareja en un momento dado puede tener relación con la sensación seguridad que hemos percibido a lo largo de la infancia, si durante la infancia nos hemos sentido abandonados, en la etapa adulta desconfiaremos de nuestra pareja por temor a que nos vuelvan a abandonar. Podemos volvernos posesivos o por el contrario, repetiremos el comportamiento de abandono ya que esperamos que la otra persona nos acabe abandonando.

Cuando estos dos aspectos (consistencia y continuidad) no se dan, se puede caer en la tercera etapa: el amor enfermizo, obsesivo, que se manifiesta como la urgencia de comunicarse y/o ver a la persona amada y el deseo de morir si se es rechazado.

En este apartado estaríamos entrando en lo que llamamos en una relación que hoy en día llamamos codependiente. Las relaciones codependientes (apego afectivo) son relaciones adictivas que se alejan mucho del amor. La persona dependiente se diluye en la otra perdiendo de vista sus ideas, valores, proyectos, y, en definitiva, su individualidad. No debemos confundir el amor con la dependencia afectiva.

Nos dejamos de valorar nuestras cualidades porque la persona con la que estamos manteniendo la relación afectiva está reflejando cualidades de las que carecemos y sobrestimamos por encima de los nuestras, por contra, menospreciamos nuestros puntos fuertes y dejamos de tenerlos en cuenta o considerarlos importantes.

En cualquier caso cuando estamos viviendo una relación de estas características sufrimos dependencia y obsesión debido a la percepción idealizada que tenemos de esa persona, el síndrome de abstinencia surge cuando estamos lejos de esa persona como si tuviéramos necesidad extrema hacia una droga extremadamente adictiva.

La mejor manera de responder de estas situaciones destructivas es buscar vías de escape, círculos de amistad saludables en los que nos sintamos reconocidos, actividades en las que nos sintamos competentes, expresar los sentimientos que esto está generando, desarrollar conciencia de el daño que esto está provocando, potenciar la autoestima y el autocuidado.

De esta manera, en un estudio previo Sternberg y Barres (1985), señalan que el mejor indicador de la satisfacción de la pareja es la similitud en el triángulo que propone, debiendo darse esta similitud tanto a nivel real, percibido e ideal, entendiendo así el amor en una relación donde cada uno aporta.

De acuerdo al conjunto de sentimientos, emociones y valores, Sternberg elaboró una Escala que permitiera conocer si en las relaciones amorosas se presenta la intimidad entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo y la conexión como el afecto, revelaciones mutuas, secretos compartidos únicamente por la pareja.

El compromiso con el ser amado considerado como la decisión de amar a determinada persona con el compromiso por mantener ese amor, esto es, la decisión consciente de amar, compartir su cotidianidad, estar juntos en pensamiento y puede darse a corto plazo cuando se toma la decisión de estar enamorado, ó a largo plazo, cuando el compromiso implica la decisión de cultivar y mantener la relación amorosa. La pasión se conceptúa como aquel estado de intenso deseo de unión con el otro, siendo la expresión de deseos y necesidades, de hacer referencia a la atracción física, al deseo sexual de estar con la otra persona.

Son 7 formas de amor las que propone Sternberg:

1. Cariño: Considerado como el afecto íntimo que caracteriza las verdaderas amistades, en donde se siente un vínculo y una, cercanía con la otra persona, pero no existe pasión física, ni compromiso a largo plazo.

2. Encaprichamiento: Es lo que comúnmente se siente como "amor a primera vista". Sin intimidad ni compromiso, este amor puede desaparecer en cualquier momento.

3. Amor vacío: Existe una unión por compromiso, pero la pasión y la intimidad han muerto. No sienten nada uno por el otro, pero hay una sensación de respeto y reciprocidad. En los matrimonios arreglados, las relaciones suelen comenzar con un amor vacío.

4. El Amor romántico es aquel donde las parejas están unidas emocionalmente; principalmente es la mujer la que muestra un amor profundo (como en el caso del cariño), pero en este tipo de amor, ella está dispuesta a darlo todo sin esperar nada a cambio, su amor se traduce en acciones que benefician a su pareja; puede presentar fantasías eróticas donde la pasión es el desahogo de sus necesidades de sentirse amada y tomada físicamente.

5. El Amor sociable se encuentra frecuentemente en matrimonios en los que la pasión se ha ido, pero hay un gran cariño y compromiso con el otro. Suele suceder con las personas con las que se comparte la vida, aunque no existe deseo sexual ni físico. Es más fuerte que el cariño, debido al elemento extra que es el compromiso. Se encuentra en la familia y en los amigos profundos, que pasan varios años viviendo juntos en una relación sin deseo sexual.

6. Amor fatuo: Se da en relaciones en las que el compromiso es motivado en su mayor parte por la pasión, sin la estabilizante influencia de la intimidad.

7. El Amor consumado: es la forma completa del amor. Representa la relación ideal hacia la que todos quieren ir pero que aparentemente pocos alcanzan. Sin embargo, Sternberg señala que mantener un amor consumado puede ser aún más difícil que llegar a él. Enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones, pues si uno de los dos no es recíproco y ello causará, que hasta el amor más grande pueda terminar. El amor consumado puede no ser permanente. Por ejemplo, si la pasión se pierde con el tiempo, puede convertirse en un amor sociable.

Sea de una manera u otra en una relación en la que esté presente la inestabilidad siempre hay que identificar donde se encuentran los límites que permitan respetar el espacio de cada miembro. Tener vigilada nuestra propia autoestima ya que es lo que nos ayuda a que seamos capaces de detectar las señales que nos alertan de que se están sobrepasando estos límites.

En cualquier caso, confiar en que existen posibilidades que nos salven de la monotonía y pero sobre todo el sufrimiento, es clave.

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