Cómo la psicología puede ayudar a prevenir accidentes mortales en la infancia.


En materias de prevención la psicología es la disciplina que orienta para anticipar que posibles situaciones peligrosas puedan ocurrir que afecten en la salud o integridad de los niños en situaciones de riesgo por accidentes. La información en prevención es imprescindible ya que nos ayuda a detectar e intervenir en casos de peligro.

Schwebel describió un modelo que los psicólogos podrían usar para reducir las lesiones accidentales en los niños. El modelo agrupa los factores de riesgo en tres categorías: factores basados en el medio ambiente, basados en el cuidador y basados en el niño. Según Schwebel, cada categoría contribuye de alguna forma a casi todos los incidentes, la prevención de un solo factor de riesgo podría evitar que ocurra una lesión.

La cantidad de estímulos, los problemas de fatiga o atención podrían convertirse en motivos sobre los que intervenir, velando de esta manera por la calidad de vida de los padres, profesores o monitores responsables ofreciendo recursos y alternativas de autocuidado. Por otro lado desarrollar estrategias en materia de educación para que el aprendizaje de los niños esté lo más orientado al establecimiento de límites que disminuyan comportamientos de riesgo. Es importante tener en cuenta que esto no debe interferir en el juego y la creatividad de los niños ya que el exceso de límites pueden generar miedos que impidan que los niños interaccionen con su entorno, de ahí que las pautas sean suficientes para prevenir riesgos y que estas pautas no impidan favorecer la confianza en sí mismos y la curiosidad tan necesaria para su aprendizaje.

Los factores contextuales por otro lado existen y son los que nos hacen estar alerta de manera instintiva para reconocer posibles peligros y evitar posibles desgracias. No obstante la sobrecarga de tareas o información puede anular la habilidad natural de protección y cuidado de los adultos.

Los datos de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de UNICEF, son cifras que no deben pasar desapercibidas al pensar que nunca nos puede ocurrir a nosotros.

- El ahogamiento: mueren más de 175.000 niños al año y al que sobreviven unos tres millones. Las lesiones que deja en algunos supervivientes puede deja secuelas irreversibles, con impacto económico y sanitario que puede durar para toda la vida. El verano es la época que con diferencia se producen con más frecuencia este tipo de casos.

- Las quemaduras causadas por el fuego: son la causa de muerte de cerca de 96.000 niños al año, y cuya tasa de mortalidad es 11 veces mayor que el los países de ingresos más bajos y medianos que en los de ingresos altos. Hay focos que resultan más evidentes que otros a la hora de detectar peligros por quemaduras, en la cocina donde existen multitud de aparatos eléctricos hasta el mismo roce de quemaduras por caídas o tropiezos.

- Las caídas: de las que mueren cerca de 47. 000 niños al año y causan otras lesiones no mortales a cientos de miles. Especialmente con las caídas de verano, con las ventanas abiertas y balcones o literas.

- Las intoxicaciones no intencionales: de las que mueren más de 45. 000 niños al año. De ahí la necesidad de guardar productos de limpieza (quitagrasas, desinfectantes, medicamentos). Es importante que estos estén fuera del alcance de los niños.

No obstante nuestro pais ocupa el 8º lugar del mundo con menor mortalidad por accidentes en la infancia, tasa de 8,1 por 100.000 habitantes.La mortalidad por accidentes infantiles ha descendido de una manera notable en los últimos años, aunque existen grandes diferencias entre comunidades autónomas.

Es importante tener en cuenta las recientes noticias de los juguetes no recomendados para niños con ciertas edades, por norma existen criterios marcados de calificación por edad en los propios juguetes, no obstante según revisiones recientes no todos los juguetes son aptos para todos los niños ya que no todos pasan los criterios y aún así se venden en el mercado.

No es una cuestión que deba ser acogida de manera alarmante ya que esto podría ser contraproducente, sino más bien como una cuestión informativa a modo de prevención y reconocimiento de posibles situaciones de riesgo. A raíz de ello podemos estar concluyendo que la psicología puede ayudar a prevenir accidentes en la infancia, gracias a la atención que presta al cuidado de las figuras responsables y a la información que ofrece y merecer ser tenida en cuenta.

Psicoclínica Barcelona.

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